Simulaciones de dinámica de fluidos computacional que calculan flujos térmicos y previenen incrustaciones minerales en equipos industriales.
Respuestas claras sobre el modelado térmico y la optimización de intercambiadores de tubo y coraza.
Trabajamos con intercambiadores de tubo y coraza, compactos de placas y de haz tubular. La simulación CFD permite analizar el flujo interno y externo, identificar zonas de recirculación y calcular la transferencia de calor en cada geometría.
Mediante el cálculo de tensiones cortantes en las paredes del intercambiador. Las zonas con bajo esfuerzo cortante son propensas a depositar minerales. La simulación permite rediseñar espaciados, velocidades y ángulos de entrada para mantener las superficies limpias por más tiempo.
Se requieren las dimensiones del intercambiador, propiedades del fluido (densidad, viscosidad, conductividad térmica), condiciones de entrada (caudal, temperatura) y el perfil de temperatura de la coraza. Con eso se genera un modelo numérico que predice los flujos térmicos y las caídas de presión.
Depende de la complejidad geométrica y del número de celdas de la malla. Un modelo típico de intercambiador de tubo y coraza con 500 000 celdas se resuelve en 4 a 8 horas en un equipo de escritorio con 16 núcleos. Para geometrías más grandes se recomienda un clúster de cálculo.
Sí. En nuestros estudios comparamos las predicciones CFD con mediciones reales de temperatura y presión obtenidas en bancos de pruebas. La precisión suele superar el 95% cuando las condiciones de contorno están bien definidas y la malla es adecuada.
Sí. A partir de los resultados de la simulación, proponemos modificaciones concretas: cambio en el espaciado de los tubos, ajuste de deflectores, aumento de velocidad en zonas críticas o incorporación de superficies extendidas. Todo se documenta con informes técnicos y gráficos de distribución térmica.